
Antes de ver a Matte Bon (de quién pueden ver algunos textos aquí en MarcoELE) ya sé que apenas me darán un bocadito de las muchas maravillas que se pueden extraer de leer a este señor, porque no sé si de escucharlo, pues no he tenido nunca la oportunidad de hacerlo. Para entender el calibre de su trabajo, hay que remitirse a su obra “Gramática comunicativa del español” que desarrolló nada más y nada menos que durante doce años de investigaciones. Así se llega a ser un maestro. En esta obra te puedes pasar horas analizando y descubriendo maravillas sobre el español que, como hablante nativa, me hacen maravillarme más aún, pues me hacen entender que sé tan poco de mi propia lengua y que hay tanto y tantas formas de explorarla y conocerla. Adicionalmente, y creo que es lo más valioso, me recuerda la importancia de cuestionar las cosas que se nos ponen de frente. No basta quedarse con las reglas. Hay que indagar en sus porqués, intentar comprederlas y, si es necesario y posible, refutarlas y reescribirlas.
Para ver su sesión cometí el error de creer que sería más productivo si lo hacía “en vivo”, o sea, con la grabación reproducida en el horario común para comentar con los colegas en el chat, pero la verdad poco se aprovechaba porque, como de costumbre, pocos estaban comentando el tema en cuestión y los que lo queríamos hacer teníamos problemas siguiendo el ritmo. Por ello, mejor haberlo visto en diferido desde el principio. A este señor hay que pausarlo y retrocederlo.
Ahora bien, ¿de que habló Matte Bon en sus treinta y tantos minutos en el Comprofes?. Aquí lo resumo, que no sé si me atrevo a comentarlo:
Básicamente, al igual que en su Gramática Comunicativa, pero de una forma más breve y con ejemplos concretos, contrasta las formas tradicionales de analizar la gramática -que consisten en desglosarla en elementos aislados, superficiales y recogidos en listas de usos- con un análisis más global y organizado. Para quienes no hayan visto aún su obra por desconocerla o porque tal vez les cause miedito (son dos tomos de cientos de páginas), lean artículos sueltos a ver si se convencen de que deben hacerlo.
Dice Matte Bon que en cuestiones de análisis gramatical estamos en la prehistoria. Uno de los defectos que se encuentra en los libros de gramáticas es el caos. Entiéndase: listas interminables de usos, excepciones, reglas que se contradicen, se confunden. Habrá quienes hayan aprendido con estas, no se niega. Hay gente con memorias increíbles que le permiten almacenar cantidades increíbles de información sin necesidad de entenderla. Este no es mi caso y creo tampoco el de muchos más que enseñan y aprenden español, de modo que necesitamos olvidarnos de ese caos prehistórico y enfrentarnos a una tarea que, si bien no es fácil, puede ser muy interesante y provechosa en nuestra profesión: analizar nosotros la lengua.
Creo que hay que reconocer que, en la mayoría de los casos, la dificultosa tarea de enseñar gramática a los alumnos de ELE viene del hecho de que ni nosotros mismo la hemos aprendido, mucho menos aprehendido.
Para ejemplificar el caos prehistórico, Matte Bon cita el futuro gramatical (ojo, gramatical y no temporal) que suele encontrarse acompañado de una larga lista de usos. Por cierto que, para pensar más sobre el tema los invito a leer: “Enseñar «cantaré» y «habré cantado» en el aula de E/LE desde una perspectiva cognitiva” de Lorena Camacho Guardado (tomado del Comprofes) y que está a tono con el tema en cuestión, enfocándose en un aspecto más específico (el de la enseñanza del futuro).
En este punto, Matte Bon cita a Umberto Eco quien, en su obra “El vértigo de la lista”, propone que las listas son una forma de abordar las ideas que tenemos cuando no somos capaces de hacerlo de otra manera.
Otro de los defectos del análisis gramátical tradicional es la falsedad. El mejor ejemplo (que me lo estuve leyendo en su obra por enésima vez hace unos días) es el del subjuntivo que muchas veces es definido como el modo de la irrealidad, pero está claro que cuando alguien dice “me alegra que estés aquí” es cierto que la persona está allí.
Más adelante, sigue Matte Bon enumerando (hasta 10 minutos antes del final, y es que no pueden bastar 30 minutos :)) otros ejemplos que evidencian el gran fallo del análisis de la gramática como se ha hecho durante tanto tiempo. Está clarito: si miras esas gramáticas y luego la lengua en uso real a tu alrededor, tú mismo te vas a dar cuenta de los errores.
En la parte final de su presentación, F. Matte Bon comienza a analizar las perífrasis verbales, a modo de ejemplo, para demostrar que se puede hacer desde una perspectiva más global desde la que se busque comprender realmente su significado. Son análisis que no me atrevo a resumir y comentar porque no me siento capaz.
Ahora bien, al final de la presentación me queda clara una cosa, la misma que me queda siempre que leo a este autor: que tenemos nosotros mismos que intentar coleccionar ejemplos de la realidad cada vez que se nos presente una duda para poder analizarlos e intentar llegar a nuestras propias conclusiones, esto, considerando siempre todos sus contextos (lingüístico, extralingüístico, metalingüístico) y recordando que el material de consulta que tenemos disponible no ha sido más que el trabajo de otro ser humano de carne y hueso que bien puede haber fallado y que las insatisfacciones de nuestros estudiantes y de nosotros mismos son el resultado de esas fallas o la existencia de vacíos, y que nosotros como profesores tenemos la responsabilidad de ayudar a corregir esas fallas y/o de llenar esos vacíos.
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