Así que…
…aquí estoy de nuevo entre un libro y otro, un artículo y otro, un video y otro, intentando poner en orden la primera clase. Qué gracia me hace pensar que, no importa cuántas veces haya tenido un grupo o estudiante nuevo, esas sensaciones siempre se repiten. Por un lado estás contento/a porque tendrás la oportunidad de corregir los errores que seguramente cometiste en el pasado con otros grupos, o de llevar al aula nuevas ideas que desde hace tiempo tenías por allí guardadas, o simplemente estás feliz porque vuelves a la acción y un poco de adrenalina siempre agrada; por otro estás preocupado/a, porque, no importa qué tan bien te prepares, no sabes nada de esas nuevas personas, ni qué esperan de ti o de los demás, ni cómo es su personalidad, ni para qué vienen a estudiar español. A pesar de todo, llegará en algún momento, y tal y como empiece, también terminará. Respiras profundo tratando de aliviarte con esa idea. Pero no funciona mucho. Al final, todo lo que suceda dentro de esa aula ese primer día de clase no dependerá sólo de ti, sino de tus estudiantes, a quiénes aún no has visto.
¿Qué hago yo el primer día de clase?
No tengo idea, me pregunto lo mismo cada vez que voy a tener uno. Pero sí puedo contarles cómo me he estado preparando para mi próximo primer día de clase (hoy por la tarde):
Lo primero ha sido intentar obtener la mayor cantidad de información posible sobre mis futuros estudiantes. Por ahora sé que: son seis, son adultos (no sé de qué edades), la mayoría habla estonio. El curso será al final de la tarde, la mayoría seguramente vendrá del trabajo.
Esta información es relevante para mí (y para cualquier profesor) porque me permite hacerme una idea de lo que sucederá, siempre que exista una experiencia previa. En mi caso, es obvio que casi todo es nuevo. Hace más de dos años que no le doy clases a adultos (tal vez un par dentro de un largo periodo), pues mis últimos grupos han sido adolescentes y unos pocos niños. Teniendo este dato en mano, personalmente creo que debo prepararme sicológicamente para reacciones ante mi forma de ser (muy adolescente a veces) que pueden no ser bienvenidas por mi nuevo grupo. También debería pensar en no ser 100% la María de las otras clases. Aunque, he pensado que muchas cosas que le gustan a los más jóvenes pueden también ser del agrado de los adultos, por eso no ser 100% la María de ayer no significa reinventar una completamente nueva, pero sí ocultar alguna que otra cosa e ir sacando cartas según vayan surgiendo las cosas.
Otra cosa que debo recordar es que, que cada vez que entramos en un aula de clase, al salir seguro hemos aprendido algo nuevo de nosotros mismos y de nuestros estudiantes. Así que haré de esto será mi primer objetivo: conocer a mis estudiantes y conocer la nueva yo. En un sólo día esto es imposible, pero considerando que tendremos cuatro horas de clase, aspiro descubrir en ese tiempo lo suficiente sobre ellos como para que me sirva para guiarme en los días que sigan.
Mi segundo objetivo es: divertirnos. Ya dije antes que ellos vendrán del trabajo, seguramente cansados. Yo, por otro lado, me reintegro después de mis vacaciones. Por si fuera poco, casi todos en estas tierras tenemos el deseo de estar en la calle, porque el verano que tenemos es algo que se ve muy pocos días al año en Estonia, de modo que, si no podemos estar fuera (o sí, pero en unos días, después de conocernos), al menos tenemos que pasar un buen rato dentro. Entonces, llevo bajo la manga algunas actividades lúdicas que espero ayuden a cumplir este objetivo.
Mi tercer objetivo, y el último, es exponerlos a la suficiente cantidad de información sobre el idioma como para dejarlos con ganas, pero no tanta como para abrumarlos.
Además de recabar la información anterior, también me he dedicado a leer información sobre el primera día de clase. Comparto con ustedes lo que he conseguido:
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Primeros días de clase: guías, dinámicas e ideas. (enlace a página web)
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http://www.difusion.com/ideas_details/1/52/15/primer_dia_de_clase.html. (Editorial Difusión)
El plan
Como todo plan, el resultado final será lo que realmente suceda. Pero es bueno tener una idea de lo emplearemos: una clara gama de actividades, con una secuencia específica y una estimación del tiempo que cada una tomará. No debemos olvidar tener a la mano todos los materiales necesarios y el aula organizada (en caso de que tengamos la posibilidad de estar allí antes del día o la hora pautada).
Aunque a toda la clase intento ponerle corazón, lo crucial en mi opinión, de las cuatro horas que durará, son: la primera por ser el primer contacto; y la última, por ser lo último del día, o sea, lo que se llevan a casa. Las horas centrales se pueden emplear para exponerlos a la información que requiera más trabajo de parte de todos.
Del inicio lo más crucial es: conocernos. Crear un ambiente cómo en el inicio (ya lo decían algunos profesores en los enlaces que les coloqué más arriba). Así que yo empiezo el día con una actividad que se llama pasaporte: para reírse, para relajarse, para crearnos una identidad y para entrar en materia, porque lo primero que aprenderán en el día será presentarse. El resto de la clase transcurrirá entre juegos, preguntas y risas alrededor de temas como: el abecedario, el español en el mundo (si ya tienen razones para estudiar, es bueno darles otras que les hagan sentir que su decisión fue importante, y si no tenían, pues ahora sí), los nombres y apellidos, el contexto de clase (objetos y preguntas que seguramente utilizarán muchas veces durante el curso) y porqué estudian español. Todos estos temas trabajados en grupos, algunas cosas de manera individual, para dar paso a la reflexión desde el comienzo, pero sobre todo mucho trabajo en grupo para cohesionar. Al final, de tanto preparar nunca queda tiempo de cubrirlo todo. Culpa de los nervios que nos hacen creer que nunca será suficiente: ¡error! No hay que abarrotarlos. Y al final, por eso te quedas con material sin cubrir, porque te das cuenta en el camino de que está bien culantro, pero no tanto, que es bueno la pasemos bien, que nos conozcamos. Los demás días, ya tendremos tiempo suficiente para lo demás.
Al terminar este post ya ha terminado mi clase, ya es el segundo día, los nervios desaparecieron, cerramos nuestro primer encuentro con muchas sonrisas y yo ya me despreocupo y recuerdo que cualquier estudiante nuevo es un ser humano de carne y hueso, igual que yo, y que lo importante es, desde el inicio, dar paso a que nos conozcamos, a identificar qué buscan con ese curso para ofrecérselos y a la negociación. Mis objetivos se han cumplido y creo que los suyos también. Ahora, los demás días, que también son importantes.
¡Feliz curso para todos!
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